sábado, 30 de marzo de 2013

Narcisos, violetas y luna llena

6 comentarios

«Demasiados elementos llamativos en el título», dirá quien esto lea, «narcisos, violetas y luna llena». Pero así sucede en esta época, y aun podríamos añadir: primavera, lluvia, rocío…, que dejamos para otras ocasiones. Si nombramos a los narcisos, ya se sabe que no podemos descuidarnos, pues su estancia en nuestros campos no se prolonga demasiado. Con las violetas es distinto, llegan hasta los meses de canícula. Y la luna llena viene con las pascuas.

Hay, además, ahora otra flor ‒la vinca major o hierba doncella‒ que nos lleva a confusión con las violetas, pues nace medio oculta entre el follaje rastrero de esta planta. Así sucede en uno de los arriates del paseo de la Isla (aquí en Burgos) y, por ello, solemos dedicarle una entrada estacional cada año. Los cinco pétalos de esta flor se regalan para ofrecer amistad duradera, señalando además que es sentida la ausencia de la persona querida cuando esta se produce. Hay zonas en las que se recubren los pies del altar con vinca al ir a celebrarse bodas. Lo que no conviene es consumir sus hojas, pues son tóxicas. (Una de sus variedades ‒vinca rosae‒ se ha utilizado para combatir leucemias y tumores, por sus alcaloides).

En cambio, las violetas podemos colocarlas en la boca, y sus pétalos, escarchados con azúcar, semejan caramelos naturales perfumados y gustosos. Se encuentra entre las flores que más nos hipnotizan, ya que el perfume que desprenden (sobre todo si las acunamos entre las manos) conecta con sensaciones antiguas en nuestro cerebro. Belleza. Intensidad. Modestia y Seducción.

Hay quien sostiene que los poderes los extraen estas flores violetas del cambiante color azul-violeta de los atardeceres primaverales. Un azar que difícilmente descubriremos.

lunes, 25 de marzo de 2013

Nuestra canción. (Obsesiones)

4 comentarios

«El sonido con el que resuena toda criatura», escribe Hildegarda de Bingen (mejor dicho, santa Hildegarda, pues va para un año que elevaron a los altares a esta beguina que vivió entre 1098-1177). Y es algo que suele acompañarme. Una vibración serena que aparece en el vientre o asciende –sobrecogiéndome– por la columna o se instala en alguna de las dependencias del pecho. ¡Cómo agradezco su sorpresiva llegada en épocas de abatimiento!

Hace unos diez años, en la primitiva sede web de poesía salvaje, topé con un relato titulado Nuestra propia canción. Se le atribuía a una poeta africana, Tolba Phanem, de quien no he conseguido más noticias, hasta el punto de pensar que sea un nombre supuesto. A veces la he visto como La canción de tu alma o La canción de los hombres. Y aquí vienen las obsesiones. Es un relato que leo en cualquier reunión (informal) literaria de las que surgen con las amistades o en cuentacuentos o que envío por correo a la menor ocasión. Así que, después de cuatro años en esta bitácora, ya le llega el turno:

«Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres, y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción de la criatura. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito. »Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás.

»Cuando nace la criatura, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia en la edad adulta, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.

»En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.

»La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otras personas.

»Tus amistades conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Quienes te aman no pueden llevarse a engaño por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Quienes te rodean recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido.

»No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla en mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado».

jueves, 21 de marzo de 2013

Club de Lectura La Recolectora con el escritor Jesús Carrasco

4 comentarios

No es frecuente en las ciudades pequeñas y medianas la visita de fenómenos culturales del momento. Por ello, cuando suceden, se viven con intensidad y dejan recuerdo duradero. Es lo que sucede estos días en Burgos con la llegada del escritor Jesús Carrasco, a cuya novela Intemperie nos referíamos en la entrada anterior.

En el Club de Lectura La Recolectora, ubicado en la Biblioteca Pública del Estado (con hermoso edificio de nueva planta) con otros tres más, habíamos tenido la fortuna de leer y comentar el libro en sesión reciente. Así que ayer nos dirigimos a la librería del Museo de la Evolución Humana, que es donde tenía lugar el encuentro con el autor. La primera impresión fue satisfactoria al poder saludar a Carrasco, persona cercana e interesada en las opiniones ajenas, además de exhaustiva a la hora de ofrecer explicaciones.

La prosa fresca del texto, su cuidado de las palabras y el modo narrativo tienen la explicación de haber sido elaborada la obra a lo largo de varios años (con lógicas interrupciones) y ser sometida, al final, a un proceso de condensación. El detallismo y las descripciones prolijas están al servicio de la historia, del ambiente sobrecogedor, violento, solidario e iniciático que construye. Y todo ello en el campo, aportando una mirada no urbana, con la pretensión de abrir camino propio en una literatura demasiado centrada en la ciudad. Sus raíces literarias están en la narrativa estadounidense contemporánea, especialmente en Cormac McCarty y su Meridiano de sangre (y no tanto en La carretera), siendo insignificante la que pudiera haber de autoría patria, caso de Delibes.

No tiene empacho el escritor en reconocerse –algo que se agradece– novelista novel y primerizo, lo cual le ha llevado a elaborar pasajes que necesitan mayor depuración. Por lo que entiende que la excesiva precisión, a veces, pueda resultar algo pesada y pueda tomarse como ejercicio literario.

Desde aquí le saludamos.

viernes, 15 de marzo de 2013

Frío a la Intemperie

3 comentarios

Por circunstancias diversas, esta vez no he podido atender a la primera de las recomendaciones prácticas del ensayista y filósofo R. W. Emerson sobre lecturas: «Nunca leas un libro que no tenga un año o más» (La tercera, que también suelo seguir, es «No leas nada que no te guste», o, como escribiera Shakespeare: «No hay beneficio si no hay placer»). Y –lo que resulta más infiel– me he saltado a la torera mi (única) regla de oro: no leer un superventas hasta transcurridos diez años. ¡La de cantidad de tiempo que me revierte!

Pero, en esta ocasión, he leído Intemperie, de Jesús Carrasco, novela prima que desde mediados del pasado año está en candelero de la crítica literaria y, como caja de resonancia, del periodismo. Es sus crónicas y comentarios se resaltan las virtudes del libro –que las tiene–: ritmo, arquetipos, tránsito iniciático en los personajes, valiosas imágenes, maneras poéticas de desenvolverse, integración del paisaje… Y todo ello sustentado en la prosa y en el vocabulario inusual que expande por sus páginas. Como debe ser la literatura.

Hasta aquí todo sobre ruedas. Lo que ocurre es que me ha costado lo mío el terminar algunas páginas, el llegar al final de algunos pasajes sin saltarme unos cuantos párrafos. Tanta precisión hace farragosa la lectura. Incluso diría que es innecesario semejante detallismo o ensimismamiento –pero ello no es a mí a quien corresponde decidirlo–, pues se nos antoja un ejercicio de redacción. Ello me ha llevado a un estadio de desorientación, al no coincidir con las opiniones oficiosas (del oficio). Y en este punto he de agradecer la existencia de bitácoras en las que aparecen reseñadas y comentadas obras por parte de quienes empleamos buena parte de nuestro tiempo en leer, sin más. Por ello, agradezco a Isabel o a Iván –entre otras varias personas– sus opiniones sobre esta nominada obra, ya que hemos experimentado parecidas sensaciones.

Por otro lado, sobre el vocabulario, considero que es una obligación de quien escribe el apoyarse en él y preocuparse de su cultivo. En el caso que nos ocupa, no me ha resultado tan impactante como se indica en otros lugares, tal vez porque soy de pueblo y conozco la mayoría de los términos utilizados.

Lo dicho: hay literatura, pero espera fluidez. ¡Ánimo!

martes, 12 de marzo de 2013

Del diablo a Dios (Habemus Papam)

3 comentarios

«Se empeñan en que nos enteremos, queramos o no, de esto del Papa», me suelta la Bibliotecaria nada más aparecer yo por allí, al tiempo que muestra su desconcierto ante la expectativa que levanta una reunión de señores de cierta edad, sin que se halle allí ninguna mujer. Ella habla a veces con el Deme, un cura casado del barrio que pasa algunos días por la Biblioteca, dejando allí revistas y libros que tienen relación con movimientos por el celibato dentro de la Iglesia. Incluso –según me cuenta la Bibliotecaria– da misa a un grupo de homosexuales de la ciudad, «fuera de la parroquia, claro». Ayer mismo dejó allí la revista Tiempo de hablar y el libro Curas casados. Historias de fe y ternura.

«¡Que casualidad de asunto! –le digo– dentro de los últimos placeres literarios a los que he tenido acceso últimamente se encuentra el libro de Adolphe (o Adolfo) Retté, Del diablo a Dios». En el momento de su publicación, en 1907 (traducido por el presbítero Ramón Picabea y publicado en Irún en 1908), se convierte en una obra de amplia difusión, gracias a que el autor había sido en los años anteriores un contumaz publicista anticatólico, escribiendo numerosos artículos en periódicos anticlericales franceses. Y cultivaba relaciones como la de Clemenceau, político que influye en la laicización de las instituciones oficiales de Francia, iniciada con decisión a partir de 1898, lo que hacía que la Iglesia lanzase al estrado toda su batería de armas defensivas y ofensivas, entre las que se encontraba la de las conversiones.

Retté (1863-1930), persona culta, es conocedor de la literatura mística española, por lo que plantea el libro como una senda de iniciación hasta llegar a la iluminación final. Todo con prosa ágil, encadenada, rica.

Se ponga como se ponga la Bibliotecaria, dentro de pocos días, Habebunt Papam (sin la participación de las mujeres).

viernes, 8 de marzo de 2013

¡Horror! A menos de seis grados

7 comentarios

Me dice la Bibliotecaria que en un cuento llamado Chains, de 1930, del escritor húngaro Frigyes Karinthy (1887-1938), autor entre otras obras de Viaje en torno de mi cráneo, se sugiere que cualquier persona en este mundo estamos conectada a otra a través de una cadena de conocidas que no tiene más de cinco intermediarias. Yo le digo, que eso ya lo había afirmado mi bisabuela Cándida al sostener que el mundo es un pañuelo. «Ya, ya –me contesta–, pero a tu bisabuela no le hicieron caso».

Es asunto es que años después, en 1967, el psicólogo estadounidense Stanley Milgram ideó una manera de probar la teoría, que denominó el problema del pequeño mundo. Algo en lo que abunda con posterioridad el sociólogo Duncan J. Watts, autor del libro Seis grados: la ciencia de una edad conectada (2003).

Pero no para ahí la cosa: la empresa Facebook, en 2001, realizó el estudio Anatomy of Facebook con todos los usuarios activos de su página en ese momento –721.000.000 miembros (alrededor del 10% de la población mundial)– y se analizó el conjunto de amistades en común, para sacar el promedio de cuántos eslabones hay entre un usuario y otro cualquiera. De esta prueba se excluyó a celebridades y famosos. Los resultados mostraron que el 99,6% de pares de usuarios estuvieron conectados por 5 grados de separación.

―O sea –le digo a la Bibliotecaria (y esto es algo que siempre me horroriza)–, que cuando me voy de vacaciones a Australia, estoy a menos de seis grados de distancia del tendero que me cuela siempre una o dos manzanas pochas y de la pescatera que me convence de que las merluzas tiene los ojos lánguidos y oscuros.

―Bueno –se ríe, con cierto balanceo de los ojos–, tómatelo por el lado positivo: también lo estás de quien tú sabes.

martes, 5 de marzo de 2013

De Congresos, Festivales, Jornadas... por Burgos

2 comentarios

Parece que la crisis no llega a la imaginación y a la acción (o, al menos, no la agudiza), por lo que en estos primeros días de marzo tenemos eventos suficientes para regalar la nieve de los campos y olvidarnos del frío febrero.

I Congreso Burgos Despierta es una iniciativa a celebrar los días 2 y 3 de marzo, cuya finalidad es promover las miradas interiores, la espiritualidad –que afirman– todo el mundo lleva dentro. Una llamada a la consciencia de la propia experiencia y el conocimiento subsiguiente en un ámbito donde quien participa aprende de quien está al lado, sin pretendidos magisterios.

III Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales, previsto para los días 7 y 8 de marzo. Su pretensión es analizar los cauces digitales en que circula la información, ahora posicionada en redes sociales. Se asienta en personalidades públicas de cierto reconocimiento. Cuenta con apoyos oficiales y se lleva a cabo en el nuevo palacio congresual burgalés.

Festival de Cine Anarquista de Burgos discurre desde el día 1 al día 10 de este mes. Además de la presentación de documentales y proyección de películas, cuenta con un Taller de cortometraje documental de guerrilla. Se ubica en diversos lugares de la ciudad: Centro Social Zaragalla (Pisones), Biblioteca La Maldita, Espacio Tangente, Sede CNT, Local Gacela (Inmaculada).

Homenaje a Mujeres Libres, a celebrar el 8 de marzo, Día Mundial de la Mujer Trabajadora, es organizado por CGT y se lleva a cabo en su local. Según indica el título, es un reconocimiento a la organización Mujeres Libres, nacida en 1935, con el objetivo de liberar a las mujeres de la triple esclavitud a la que estaban sometidas: esclavitud de la ignorancia, esclavitud del sexo y esclavitud del trabajo. Además, editan una antología de la jugosa revista que editaron. [El chiste es de El Roto. La imagen, de Lobo, portada de una de las revistas de 1936].

viernes, 1 de marzo de 2013

Nieve azul (seducción)

4 comentarios

¡Qué tendrá la nieve para nuestros ojos! Abrir la ventana, aparecer la blancura, acelerarse el corazón. Tal vez, preciso engaño o imprevisto regalo o lánguida seducción. Puede ser, sí, seducción. El sonriente maná que nos anima a acompañar los cimbreantes copos –«¡Ven, no temas, la lluvia se ha ido!»–. Y no nos mojamos. Después, cesa. La llanura sin mácula hasta que el arroyo abre vaporosos senderos hacia los que planea la cigüeña y el milano se ocupa en dar vueltas alrededor de las ramas habitadas.

¿Pero la nieve es como la literatura? ¿Atrayente y desgarradora? ¿Qué hay detrás de la mano que nos ofrece compañía? ¿Está ahí para contemplarla o para pisarla? Dice el haiku:

odio los cuervos,

pero esta mañana,

en la nieve...

La calidez está en nuestra piel. Más adelante, nos abandona.

Nieve azul.